CENTRAL INFORMATIVA DEL ADULTO MAYOR

viernes, 3 de abril de 2020

Promoción gerontológica(Artículo completo)

Luigui Vidal Rivas
Promoción es una palabra que escuchamos mucho, una palabra muy cotidiana que asociamos con avisos comerciales o publicidad, pero también oímos hablar de un estado promotor, de que este promueve, hablamos también de promotores, que asociamos con la idea comercial de vendedores, hay mucho alrededor de esta palabra promoción.
Pero cuando hablamos de promotores, nos referimos esencialmente a los que organizan actividades, y realizan gestiones para llamar la atención de las personas y entre los cuales están los ciudadanos, incluyendo las autoridades, promover es buscar influir con un objetivo, con una visión que induce en el mejor de los casos a mejorar nuestras políticas y leyes, nuestra educación, y conducta ciudadana, el respeto y el conocimiento.
El promotor tiene un compromiso que cumplir por el bien ciudadano y es en este lugar a donde llegamos al promotor gerontológico y hay una palabra clave, un factor determinante en el éxito de las actividades promotoras, la difusión.
Los medios de comunicación comerciales no ayudan, porque consideran que el adulto mayor, no es relevante para sus audiencias, eso lo sabemos hace tiempo y sin embargo muchos no comprenden que estamos en una nueva era de democratización de la información, donde ciudadanos e instituciones toman un rol comunicador, utilizando los modernos medios que están a nuestro alcance.
La masificación del internet y las redes sociales ha revolucionado la manera de comunicarnos e informarnos, frases como “la radio está más cerca de la gente” ya tienen certificado de caducidad, incluso los adultos mayores crecen a gran ritmo en las redes donde la gente se comunica, se informa y se distrae, los medios de comunicación tradicionales se ven obligados a cambiar, por qué el mundo cambia y ya no hay marcha atrás.
Los efectos noticiosos logrados en las redes sociales, prolongan el tiempo de vida de la noticia, que aparece y reaparece, la misma ciudadanía colabora en ello y se vuelve protagonista de la información y la noticia.
Incluso el periodismo se adapta a los cambios, pero solo una prensa especializada y con visión gerontológica puede impulsar una efectiva promoción del adulto mayor, el envejecimiento y la cultura gerontológica.
Promover implica difundir, contar con medios a nuestro alcance, diseñar estrategias que se expresan en información adecuada, en texto e imágenes, usar los términos correctos para expresarnos de los adultos mayores, y todo trabajo promotor realizado debe ser conocido, necesitamos buenos ejemplos, no basta con trabajar, hay que demostrar que se trabaja.
La política del secretismo es dañina, trabajar en red dentro y fuera del internet es la conjugación perfecta, es la actitud comunicadora que genera confianza, trabajar en red es todo lo contrario de aislarse, es vincularse, participar, unirse, interactuar, estar presente, y trabajar publicando, la laboriosidad y la buena disposición a comunicarse.
Todo trabajo promotor efectivo es aquel que entiende que la falta de difusión es un contrasentido, un absurdo, la necesidad de estar siempre en campaña es una actitud correcta, ya que estar en permanente campaña es perseverar en objetivos firmes, es muy común el carácter efímero de las promociones conmemorativas o de fechas oficiales, que se hacen muchas veces por mero cumplimiento, el día del adulto mayor, o día del buen trato, pero uno debe perseverar siempre, es tarea de cada día.
Hay que entender que trabajar en red, por internet, significa una pertenencia mayor, es formar parte de una comunidad que crece y el internacionalismo es algo natural e inevitable, las distancias desaparecen, el promover al adulto mayor es una necesidad para combatir muchos años de prejuicio y discriminación y contra ello las leyes no son suficientes, se requiere estar en permanente campaña en una red interinstitucional, cuando un distrito promueve a sus adultos mayores promueve también a su región, a su país y ya no solo eres limeño o huaracino, o peruano, también eres sudamericano, latinoamericano, iberoamericano, ciudadano del mundo, miembro de una comunidad global que interactúa constantemente, estas conectado.
No hay cosa peor que aislarse, el que se aísla pierde, si una red pequeña se une a una más grande, crece se hace más visible, y la red grande también crece con las redes pequeñas, no hay pierde para nadie.
En donde se necesita la confianza y la transparencia, un perfil comunicador es la respuesta y las organizaciones de adultos mayores y algunas de la sociedad civil, mantienen obsoletos modos de comunicarse, la gran mayoría de los que dicen representar no los conocen ni saben que hacen.
Se escucha decir “nosotros trabajamos en silencio”, “somos como hormiguitas”, pero hoy necesitamos ejemplos, líderes visibles y no en la sombra, necesitamos comunicar y comunicar bien, el silencio no comunica, más bien encubre, el secretismo genera desconfianza, las instituciones del país requieren desarrollar buenos perfiles públicos, lideres comunicadores, que con acciones y ejemplos hagan permanente campaña.
Recuerdo que algunos compatriotas reclaman porque hay tan pocas noticias de adultos mayores, o de jubilados del Perú, la respuesta es que nuestras instituciones u organizaciones no saben promover, ni comunicar, carecen de buen uso de medios y pobre o deficiente acceso al internet, tienen pocos afiliados y pocas actividades, no generan noticias, no culpemos a la prensa de nuestra falta de trabajo.
Por ello que no hay peso político, ni influencia en estas organizaciones, se auto engañan de grandes logros, cuando la inmensa mayoría los ignora por completo, los adultos mayores organizados no están en las noticias, y la inmensa mayoría aparecen muy poco y casi siempre en medios del estado y en forma esporádica en los medios comerciales.
Es fundamental comunicar desde una perspectiva gerontológica y lograr involucrar no solo a adultos mayores, sino a todos los sujetos envejecientes, y a todas las personas que trabajan con adultos mayores, se necesita aliados intergeneracionales y las relaciones intergeneracionales deberían ser promovidas ampliamente.
Ahora veamos qué tipo de imágenes se deberían realizar para la promoción del adulto mayor, el envejecimiento y la cultura gerontológica, algunos dicen solo rostros felices, bailando o haciendo cosas extraordinarias, eufóricos, otros dicen rostros tristes y miseria para hacer reflexionar de nuestra realidad, otros más comerciales buscan rostros bellos y alegres de adultos mayores, en su gran mayoría extranjeros de ascendencia europea, lo que me recuerda a una persona que trabajaba en una revista y me decía “No se debe poner viejos matados, ni feos, tienen que poner unos que estén bien parados”
Promover bien no es manipular ni mentir, no es ocultar nuestra realidad, ni limitarnos a mostrar el lado más triste, la realidad es amplia, compleja, hay muchas realidades que reflejar y en ella está el promover un envejecimiento activo y saludable, impulsando cambios para mejorar la calidad de vida.
Entonces quedamos en reflejar nuestra realidad y al mismo tiempo promoviendo la mejora de esta realidad o forjando una nueva realidad.
Promovemos un envejecimiento activo, con plenitud de derechos y con oportunidades nuevas durante el curso de la vida adulta mayor.
Pero para promover adecuadamente es necesario tener la visión correcta, integral, del proceso de envejecer en la sociedad, una crítica constructiva de nuestro desarrollo que significa también destapar los males para que estos dejen de ocurrir, por tanto nuestra mirada no debe ser una mirada ilusa o ingenua, para librarse de los males es necesario diagnosticarlos y por tanto conocerlos.
Revisemos el trabajo de la prensa del Estado respecto al adulto mayor, un evento importante donde las personas mayores deberían ser protagonistas o donde los hechos y contenidos relevantes son ignorados, para magnificar las declaraciones de la máxima autoridad de turno, no cumple el rol promotor que debiera.
Es solo instrumento de propaganda, en realidad se minimiza el rol de las personas adultas mayores en la sociedad, sirviendo de objeto para fines políticos.
La presión de los auspicios comerciales o publicidad en medios, termina influyendo en los enfoques periodísticos, donde se pide cierto tipo o condición del adulto mayor, para poder ser vista en revistas e incluso en medios televisivos.
También hay los sesgos “clasemedieros”impuestos por los intereses de los propietarios de los medios, que limitan la información y no permiten visibilizar los más complejos problemas sociales, buscando solo adultos mayores “extraordinarios”.
Veamos como informan las instituciones de la sociedad civil si es que lo hacen, en muchas organizaciones los modos de comunicar son muy obsoletos, se limitan a boletines impresos de escasa difusión, La mayoría en nuestro país ya están ocupando espacios en redes sociales, pero con escaso afán comunicador y sin mucho que comunicar.
Los medios de internet pueden ser muy efectivos, incluso extraordinarios cuando se trabajan adecuadamente y estas instituciones no tienen idea o tal vez no les interese mucho realmente difundir.
Parece no haber una cultura comunicadora, una cultura de transparencia y de verdadera laboriosidad y algo que los motive.
Las instituciones redactan una nota de prensa a los medios en algunos casos, las que la gran mayoría caen en saco roto, la prensa comercial solo acude a eventos donde hay ministros como mínimo y se puede apreciar su gran “interés “cuando se retiran los ministros y toda la gente de prensa desaparece, perdiéndose tal vez lo más importante de tales eventos.
La prensa sigue hablando de ancianos o de abuelitos, ignorando los acuerdos internacionales de la Asamblea del Envejecimiento, como un gesto tal vez de rebeldía o terquedad, sin visión gerontológica donde solo ven “viejitos” para compadecerse o reírse, por tal cual hazaña o “monada”.
La visión gerontológica que es la mirada de plena comprensión del proceso del envejecimiento humano y su dimensión histórica y social y de lo que significa llegar a ser adulto mayor, está ausente en periodistas y en la mayoría de los funcionarios e incluso en las organizaciones civiles, razón por la cual no hay impacto ni efectividad en las campañas que se emprenden, cortas, efímeras, ineficaces.
Las instituciones envían correos a personalidades o medios de comunicación, sin importarles la difusión del hecho realizado y su sentido y comprensión plena de lo ocurrido para la comunidad.
Lo que podemos comunicar, está en relación con lo que sabemos y nuestra visión de la realidad, y nuestras limitaciones o alcances están en relación con ello, y por ello nuestros mensajes emitidos, la relación de imágenes y palabras, lo que mostremos al comunicar expresará una realidad determinada, que conlleva a enfoques acertados o errados.
El proceso de reflexión que nos trae una visión gerontológica, nos trae el panorama completo y la valoración plena de los sujetos en el proceso de envejecer, de modo que al analizar, expresar, valorar mostraremos una realidad auténtica del envejecimiento humano y los sujetos envejecientes.
En nuestras notas de prensa, informes, entrevistas, manifiestos, discursos, conversaciones, artículos se reflejará la realidad del proceso del envejecer de la sociedad y las personas adultas mayores.
Asistencialismo y legalismo se convierten en “vicios” en tanto limitan las dimensiones de una problemática y de una realidad compleja, rica, vasta y diferenciada, el inmediatismo de solo enfocar al adulto mayor del momento, sin pensar en el devenir, todos aspiramos a ser adultos mayores y todos estamos inmersos en el proceso de envejecer, por tanto todos somos protagonistas válidos y debemos tener voz representativa, desde una mirada gerontológica.
La visión gerontológica es el instrumento fundamental que debe guiar todas las acciones promotoras en busca de mejores políticas públicas, leyes, proyectos educativos y de capacitación o campañas.
El Promotor que promueve al adulto mayor desde esa visión, tendrá éxito y luchará por un empoderamiento real de las personas mayores, sabrá dialogar y convencer, ser líder y forjará otros líderes.
Las actividades que promueva estarán bien orientadas y las metas de promover de manera efectiva un envejecimiento activo, utilizando su visión gerontológica, las diversas habilidades comunicacionales y el uso de los medios de comunicación a nuestro alcance, aprendiendo a manejar información de calidad y manteniendo, asumiendo un rol comunicador, un perfil público, por una exitosa promoción gerontológica.

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